viernes, 15 de febrero de 2013

CAPÍTULO 27: " SEXO " EN SHINJUKU

Japón es un país especial. Muy especial. Tan especial que mucha gente lo define como "parte de otro mundo". Aquello es una isla que está aislada de todo, donde los japoneses viven como auténticos marcianos para nosotros, con costumbres, tradiciones, e incluso enfermedades psicológicas que sólo ocurren allí.
Y, por supuesto, el sexo... no podía ser una excepción. 

Gracioso Kanji de "sexo". A ver quién pilla la broma

Como apunté en el capítulo anterior. El "entretenimiento para adultos" en Japón dista bastante del que puede haber en Occidente. Lo que voy a explicar hoy aquí es algo de lo poco que yo pude descubrir e intuir en una de mis primeras visitas en ese "barrio rojo" de Shinjuku. De nuevo, lo que yo aquí narro es mi experiencia subjetiva de lo que yo he visto, oído y leído. Nunca entré en ninguno de estos lugares... ¡y espero no hacerlo nunca! :)

En la calle, en Shinjuku y en otras partes, se podían ver enormes carteles con muchas fotos de caras de chicas y chicos. Todos juntos y con distintos precios. Al principio no tenía ni idea de qué era eso e, imaginación al poder, se me ocurrían cientos de cosas disparatadas. Pero tras unas cuantas preguntas y un poco de búsqueda de información, llegué a comprender de qué trataba eso que llamaban "locales de hostess" o de "hostos", en el caso de que sean los hombres los que trabajan en esos clubes.

Perfectamente podría ser la portada de un disco de un grupo de música japonés
Versión masculina. ¿Me lo parece a mí o van todos al mismo peluquero?

La primera pregunta obvia que me hice por aquel entonces, y que casi todo el mundo se hace, fue: ¿entonces son prostitutas/os? ¿Se ejerce la prostitución en estos locales? 
La respuesta era un 'no'... O al menos un 'no' a medias. 
Lo que allí se ofrece es compañía y CONVERSACIÓN... la prostitución o el contacto físico está prohibido... y si "supuestamente" se acaba desarrollando es porque las dos partes lo consienten. 

¿Pero, entonces, pagan los japoneses y las japonesas SÓLO por hablar? - es otra de las típicas preguntas que todo el mundo se hacía. Y la respuesta era: Sí, esto es Japón. Aquí estas cosas pasan.

Más hostess. Teñidas, parece un requisito

Y entonces, el típico comentario que yo siempre oía era: pues si sólo hay que hablar, ¡yo quiero trabajar ahí!

¿Pero serían estos locales una tapadera?

La mecánica de estos establecimientos es bastante sencilla. Gente solitaria, normalmente japoneses y japonesas de cierta edad y con mucho dinero, aburridos de su vida de casado, solitarios, tristes, etc., acuden allí para encontrar una conversación placentera que les anime, un piropo que les haga sentirse mejor, mientras toman una copa con uno de estos "prostitutos de la conversación", como algunas personas los llaman. 
La función del host y la hostess es conseguir que el cliente permanezca el mayor tiempo posible dentro del local, que consuma lo máximo que pueda, y que compre las bebidas más caras. Y en algunos casos estamos hablando de botellas de alcoholes selectos de miles y miles de euros. 
Normalmente, se paga una entrada fija más las consumiciones. Otra de las labores del trabajador es conseguir que el cliente le invite a copas, de esa manera gasta más en consumiciones. En ocasiones, también reciben personalmente caros regalos. Si no me equivoco, el host/ess vive a base de las comisiones que generan, y a la vista está que el mayor requisito para ser bueno en este trabajo es tener una gran labia, dotes de conversación y saber adular a quien lo necesita. Al fin y al cabo si acuden allí es por una enorme necesidad y carencia afectiva. 
Dicen que está "prohibido tocar", pero realmente lo que pasa dentro de esos locales y si se saltan las normas o no, sólo lo saben los que están dentro. 
En algunos locales los clientes tienen las manos más largas que en otros y las "proposiciones indecentes" están a la orden del día. Dicen que muchas de las chicas/os terminan alcoholizadas o adictas a algunas drogas, porque trabajan muchísimas horas diarias para conseguir un buen sueldo, y también porque se ven forzadas/os a seguir los hábitos de sus clientes.

Yo lo siento pero es que no puedo con estos pelos...

Poco más puedo decir sobre este tipo de locales de entretenimiento adulto sin haber estado dentro. Desde luego, a nuestra sociedad le puede llamar la atención que alguien pague sólo para que otra persona "hable" con él/ella. Eso demuestra las carencias psicológicas y afectivas que tiene la sociedad japonesa y de los medios que disponen para suplantarlas. 

Tetas de pega para las niñas buenas

Y ahora cambiando de tercio pero sin salirnos del tema del capítulo, os hablaré de otra cosa que creo que sólo existe en Japón y que también pude ver por una de aquellas de mis primeras vueltas por Shinjuku.
Atención a esta palabra: BURUSERA. 

Braguitas envasadas

¿Alguna vez has pensando que tus bragas o las bragas de tu chica tienen un valor incalculable?
Seguramente no. Pero en Japón sí lo piensan. Y en un tipo de tiendas conocidas como burusera, se venden bragas usadas que previamente una jovencita ha usado y vendido al local. Bragas usadas, sí... y cuanto más usadas, mejor. Yewww... Cuanto más usadas, mejor huelen, o eso es lo que los fetichistas apuntan. Un tipo de fetichismo que sólo he conocido en Japón. Y de nuevo, típica frase que oía decir a mis amigas y a las chicas de intercambio en Japón: Pues si yo me quedo sin dinero... ¡vendo mis bragas! 
Jejejej...

Eso dicen todas hasta que se enteran de que a las braguitas normalmente les acompaña una fotografía de la dueña llevándolas. Y pagan por ellas entre 30 y 70 euros. 

Por lo visto, también hay máquinas expendedoras de bragas, aunque yo nunca vi ninguna:

Sus braguitas; gracias.

Además, también ha surgido una variante conocida como NAMASERA.
Nama significa crudo, o natural, y en este caso la chica todavía lleva las bragas puestas y se las quita delante del cliente a quien acto seguido se las da personalmente. 

Ola ke ase? Vende bragas o ke ase?


Aunque es ilegal para las menores de edad, muchas menores venden sus bragas directamente en tiendas, por teléfono, en anuncios o a través de Internet. 

Como he dicho, quizá Japón no sea el único país donde esto se haga, pero sí donde más establecido está el tema. 
¿Qué hacemos, montamos un negocio vendiendo las braguitas de nuestras vecinas?

Suena a chiste, pero es un negocio increíble que mueve millones.

Y esto es todo por hoy, otro día seguiré con más negocios sexuales pintorescos que sólo ocurren en Japón.

Yo, por aquel entonces, decidí dejar esa parte llena de super saiyans, hostess, hostos y más japoneses de pelos raros, para meterme en Nishi-Shinjuku, la parte más empresarial de Shinjuku. Donde los rascacielos tenían poco que envidiar a los de Nueva York. 

Continuaremos...!


La palabra del capítulo:  Bragas    Se dice:  Pantsu     Se escribe:  パンツ

lunes, 11 de febrero de 2013

CAPÍTULO 26: SHINJUKU: CAOS, ORDEN, FRUTAS Y MAFIA SEXUAL.

A muy pocas paradas de la estación de nuestra universidad, (Yotsuya), se encontraba uno de los barrios más especiales de Tokio; el centro comercial y administrativo de la ciudad: SHINJUKU.
Y hacia allí nos dirigimos.

Estación de Shinjuku

Tras un plácido viaje subterráneo, llegamos a la que dicen que es la estación de trenes más utilizada del mundo. (Una media de 3 millones de personas al día la usan). 
Una multitud de líneas diferentes se cruzaban en ella y las cabezas de miles de japoneses y transeuntes se fundían entre las luces de neón, los carteles informativos y los pósters comerciales que anunciaban películas de cine y otros productos de uso común. 
Prisas, sudores, temores, inquietudes, sueños... miles de sentimientos se entrelazaban en aquel lugar, donde uno no podía evitar sentirse una pequeña hormiga más entre aquella marea humana. 

Hormigas en el hormiguero

Si algo caracterizaba a Shinjuku y me llamó enormemente la atención, fue ese inmenso caos que habitaba dentro del orden. Sólo en Japón polos opuestos pueden convivir en un mismo lugar. En Shinjuku se podía encontrar de todo. Lo que, a simple vista, a alguien ajeno a toda aquella metrópolis le podía parecer un estrepitoso desorden, lo cierto era que aquello no podía estar más ordenado.

Neones que alumbran las noches más oscuras

En el área cercana a la estación se encontraba una gran concentración de tiendas de electrónica (como Kamera ya), centros comerciales (como Odakyu), cines, restaurantes, y muchos bares. 

Shinjuku era enorme y se dividía en muchas zonas y pequeños barrios característicos y diferenciados por lo que en ellos había, pero eso yo lo iría descubriendo poco a poco.

Aquella vez, salí por una de las enormes salidas de la estación, la salida Este, si no recuerdo mal; higashi shinjuku, en japonés. 
Una enorme pantalla presidía aquella salida de la estación de Shinjuku. Destacaba de entre el resto de las luces, y allí se presentaban anuncios, noticias, emisiones en directo de programas... todo lo que pudiera entretener y captar la atención de los que por allí pasaban.

Tele gigante en Shinjuku

Una larga avenida nos presentaba un sinfín de tiendas y restaurantes alumbrados por luces de cientos de colores. Una curiosa frutería las coronaba, y yo no pude evitar detenerme allí por un instante y apreciar lo que, por aquel entonces, me parecían frutas muy exóticas. El aromático olor que desprendían también ayudaba. 
En las fotos podéis ver alguna de las rarezas que allí se encontraban. Entre ellas una sandía cuadrada (sí, no es un mito) que costaba ¡20.000 yenes! Lo que ahora serían 200 euros, un auténtico capricho... Y también esa rarísima fruta llamada Dorian, muy conocida en Asia pero poco popular en Occidente, cuya peculiaridad es que es muy atrayente por fuera (está como recubierta de pinchos), y muy sabrosa, pero cuando la abres... huele a mierda. Literalmente. El olor es insoportable. 

¡Sandía cuadrada!
Fruta Dorian en Shinjuku

La avenida continuaba con centeras de bares, restaurantes de sushi, máquinas recreativas, edificios de karaoke e incluso otra tienda de la sucursal Don Quijote, de la que ya os he hablado antes.

Karaoke en Shinjuku
Don Quijote en Shinjuku

Caminando un poco más, llegamos a una zona muy curiosa de Shinjuku que se llama KABUKICHO.

Esta zona de Shinjuku está sobre todo habitada por inmigrantes (por inmigrantes entendemos chinos y koreanos), que formaron esta zona después de la guerra. En principio iban a montar un gran teatro de Kabuki (de ahí el nombre) que finalmente nunca se construyó por problemas económicos.
Actualmente, Kabukicho es conocido como uno de los "barrios rojos" más importantes de la capital, puesto que en él se ubican centenares de locales de "entretenimiento para adultos". (Esto de "entretenimiento para adultos" merece un capítulo aparte porque en Japón estos locales creo que son radicalmente diferentes a como son en Occidente). 

Entretenimiento para adultos en Tokio

Me sorprendió también encontrar a un montón de hombres trajeados con los pelos amarillos en plan Son Goku, que perseguían a chicas y les proponían "cosas". Más tarde descubrí que pertenecían a las redes "sexuales", y que seguramente formaban parte de la mafia (o yakuza) japonesa. Pues según leí, sólo en la parte norte de Kabukicho hay unos 1000 yakuza y más de 120 negocios bajo su control. 

¿Los Super Saiyans existen? 

En el próximo capítulo hablaré con más detalle sobre los locales "porno" japoneses y todo ese mundillo. Por ahora sólo dejadme terminar con la última parte de Shinjuku que vi aquel día.
La zona de cine y ocio.

Zona de cines en Shinjuku

Una gran zona comercial en la que destacaban unas salas de cine, restaurantes temáticos muy peculiares y una bolera. 
Sobre el cine me sorprendió el precio. Unos 3.000 yenes la entrada. 18 euros por aquel entonces. 30 eurazos de los de ahora. ¡¡Así quién va a ir al cine!! De todas formas, difícil pillar toda la historia de una peli japonesa con el nivel de japonés que tenía entonces. Ya lo intenté una vez sólo para descubrir que ¡no me enteraba de nada! :-/

Así anunciaban la bolera. Frikismo a más no poder

Por último, destacar una tienda de animales por la que me pasaba muchas veces en mis horas de aburrimiento, ya que por aquel entonces acababa de morir mi perro y tenía en mente buscarme uno nuevo cuando volviera a España. En aquella tienda de animales (y en todas en Tokio) trataban a los animales de fábula. Os recuerdo que Japón es uno de los países considerados como los que mejor tratan a sus mascotas. Sorprendentemente, en aquella tienda había varias fotos de Paris Hilton (jajaja...) con algunos chihuahuas que había comprado justamente allí, ya que por lo visto la chica no tenía otra cosa que hacer que volar a Tokio para comprarse un nuevo perro.
Uno de tantos que tiene.

Waku waku!! Pelopicopata! 
Tengo tanta pasta que me compro los perros a pares en Japón

Y eso es todo por hoy.
En el próximo capítulo seguiremos con más información sobre Shinjuku Kabukicho y sus "clubes de alterne".
Hasta pronto!!

La palabra del capítulo:   Restaurante  Se dice:  Restoran    Se escribe:   レストラん

sábado, 24 de noviembre de 2012

TSUNAMI POSTCARD PROJECT


Me ha llegado una propuesta interesante del estudio Vostok (www.vostokstudio.com).

Hace unas semanas han lanzado un proyecto non-profit junto con un fotógrafo japonés afincado en Barcelona para recaudar fondos para las víctimas del terremoto que hubo en Japón en Tohoku. 

Fukushima

El proyecto es simple y bonito: en la web compras una postal para un amigo, ellos se la envían y la donación se va directamente a la organización Fukushima Donation for Orphans. 

Nunca se sabe quién puede leer esto así que he decidido echar un cable a este estudio (nunca es suficiente) y anunciarlo por aquí.

Si os interesa la propuesta, ¡ya sabéis! Echar un ojo a las fotos. 

Aquí os dejo el enlace:




¡Qué paséis un buen fin de semana!