Japón es un país especial. Muy especial. Tan especial que mucha gente lo define como "parte de otro mundo". Aquello es una isla que está aislada de todo, donde los japoneses viven como auténticos marcianos para nosotros, con costumbres, tradiciones, e incluso enfermedades psicológicas que sólo ocurren allí.
Y, por supuesto, el sexo... no podía ser una excepción.
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| Gracioso Kanji de "sexo". A ver quién pilla la broma |
Como apunté en el capítulo anterior. El "entretenimiento para adultos" en Japón dista bastante del que puede haber en Occidente. Lo que voy a explicar hoy aquí es algo de lo poco que yo pude descubrir e intuir en una de mis primeras visitas en ese "barrio rojo" de Shinjuku. De nuevo, lo que yo aquí narro es mi experiencia subjetiva de lo que yo he visto, oído y leído. Nunca entré en ninguno de estos lugares... ¡y espero no hacerlo nunca! :)
En la calle, en Shinjuku y en otras partes, se podían ver enormes carteles con muchas fotos de caras de chicas y chicos. Todos juntos y con distintos precios. Al principio no tenía ni idea de qué era eso e, imaginación al poder, se me ocurrían cientos de cosas disparatadas. Pero tras unas cuantas preguntas y un poco de búsqueda de información, llegué a comprender de qué trataba eso que llamaban "locales de hostess" o de "hostos", en el caso de que sean los hombres los que trabajan en esos clubes.
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| Perfectamente podría ser la portada de un disco de un grupo de música japonés |
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| Versión masculina. ¿Me lo parece a mí o van todos al mismo peluquero? |
La primera pregunta obvia que me hice por aquel entonces, y que casi todo el mundo se hace, fue: ¿entonces son prostitutas/os? ¿Se ejerce la prostitución en estos locales?
La respuesta era un 'no'... O al menos un 'no' a medias.
Lo que allí se ofrece es compañía y CONVERSACIÓN... la prostitución o el contacto físico está prohibido... y si "supuestamente" se acaba desarrollando es porque las dos partes lo consienten.
¿Pero, entonces, pagan los japoneses y las japonesas SÓLO por hablar? - es otra de las típicas preguntas que todo el mundo se hacía. Y la respuesta era: Sí, esto es Japón. Aquí estas cosas pasan.
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| Más hostess. Teñidas, parece un requisito |
Y entonces, el típico comentario que yo siempre oía era: pues si sólo hay que hablar, ¡yo quiero trabajar ahí!
¿Pero serían estos locales una tapadera?
La mecánica de estos establecimientos es bastante sencilla. Gente solitaria, normalmente japoneses y japonesas de cierta edad y con mucho dinero, aburridos de su vida de casado, solitarios, tristes, etc., acuden allí para encontrar una conversación placentera que les anime, un piropo que les haga sentirse mejor, mientras toman una copa con uno de estos "prostitutos de la conversación", como algunas personas los llaman.
La función del host y la hostess es conseguir que el cliente permanezca el mayor tiempo posible dentro del local, que consuma lo máximo que pueda, y que compre las bebidas más caras. Y en algunos casos estamos hablando de botellas de alcoholes selectos de miles y miles de euros.
Normalmente, se paga una entrada fija más las consumiciones. Otra de las labores del trabajador es conseguir que el cliente le invite a copas, de esa manera gasta más en consumiciones. En ocasiones, también reciben personalmente caros regalos. Si no me equivoco, el host/ess vive a base de las comisiones que generan, y a la vista está que el mayor requisito para ser bueno en este trabajo es tener una gran labia, dotes de conversación y saber adular a quien lo necesita. Al fin y al cabo si acuden allí es por una enorme necesidad y carencia afectiva.
Dicen que está "prohibido tocar", pero realmente lo que pasa dentro de esos locales y si se saltan las normas o no, sólo lo saben los que están dentro.
En algunos locales los clientes tienen las manos más largas que en otros y las "proposiciones indecentes" están a la orden del día. Dicen que muchas de las chicas/os terminan alcoholizadas o adictas a algunas drogas, porque trabajan muchísimas horas diarias para conseguir un buen sueldo, y también porque se ven forzadas/os a seguir los hábitos de sus clientes.
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| Yo lo siento pero es que no puedo con estos pelos... |
Poco más puedo decir sobre este tipo de locales de entretenimiento adulto sin haber estado dentro. Desde luego, a nuestra sociedad le puede llamar la atención que alguien pague sólo para que otra persona "hable" con él/ella. Eso demuestra las carencias psicológicas y afectivas que tiene la sociedad japonesa y de los medios que disponen para suplantarlas.
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| Tetas de pega para las niñas buenas |
Y ahora cambiando de tercio pero sin salirnos del tema del capítulo, os hablaré de otra cosa que creo que sólo existe en Japón y que también pude ver por una de aquellas de mis primeras vueltas por Shinjuku.
Atención a esta palabra: BURUSERA.
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| Braguitas envasadas |
¿Alguna vez has pensando que tus bragas o las bragas de tu chica tienen un valor incalculable?
Seguramente no. Pero en Japón sí lo piensan. Y en un tipo de tiendas conocidas como burusera, se venden bragas usadas que previamente una jovencita ha usado y vendido al local. Bragas usadas, sí... y cuanto más usadas, mejor. Yewww... Cuanto más usadas, mejor huelen, o eso es lo que los fetichistas apuntan. Un tipo de fetichismo que sólo he conocido en Japón. Y de nuevo, típica frase que oía decir a mis amigas y a las chicas de intercambio en Japón: Pues si yo me quedo sin dinero... ¡vendo mis bragas!
Jejejej...
Eso dicen todas hasta que se enteran de que a las braguitas normalmente les acompaña una fotografía de la dueña llevándolas. Y pagan por ellas entre 30 y 70 euros.
Por lo visto, también hay máquinas expendedoras de bragas, aunque yo nunca vi ninguna:
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| Sus braguitas; gracias. |
Además, también ha surgido una variante conocida como NAMASERA.
Nama significa crudo, o natural, y en este caso la chica todavía lleva las bragas puestas y se las quita delante del cliente a quien acto seguido se las da personalmente.
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| Ola ke ase? Vende bragas o ke ase? |
Aunque es ilegal para las menores de edad, muchas menores venden sus bragas directamente en tiendas, por teléfono, en anuncios o a través de Internet.
Como he dicho, quizá Japón no sea el único país donde esto se haga, pero sí donde más establecido está el tema.
¿Qué hacemos, montamos un negocio vendiendo las braguitas de nuestras vecinas?
Suena a chiste, pero es un negocio increíble que mueve millones.
Y esto es todo por hoy, otro día seguiré con más negocios sexuales pintorescos que sólo ocurren en Japón.
Yo, por aquel entonces, decidí dejar esa parte llena de super saiyans, hostess, hostos y más japoneses de pelos raros, para meterme en Nishi-Shinjuku, la parte más empresarial de Shinjuku. Donde los rascacielos tenían poco que envidiar a los de Nueva York.
Continuaremos...!
La palabra del capítulo: Bragas Se dice: Pantsu Se escribe: パンツ

















